El proceso de micropropagación comprende varias etapas sucesivas. Inicialmente, los explantes son establecidos en condiciones asépticas sobre medios de cultivo nutritivos formulados específicamente para promover su crecimiento y desarrollo.

Una vez superada esta etapa, los tejidos vegetales ingresan a la fase de multiplicación, durante la cual se generan nuevos brotes, que permiten aumentar progresivamente la cantidad de plantas disponibles. Finalmente, las plantas obtenidas son inducidas a formar raíces y posteriormente se someten a un proceso de aclimatación para adaptarlas gradualmente a las condiciones ambientales externas al laboratorio.

Durante los últimos años, la sección Biotecnología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) ha logrado optimizar las condiciones de establecimiento, multiplicación y enraizamiento para cinco genotipos de arándano, obteniendo resultados altamente satisfactorios. Los protocolos desarrollados permitieron alcanzar porcentajes promedio de establecimiento cercanos al 80%, reflejando la eficiencia de las metodologías implementadas y la calidad del material vegetal utilizado.

Asimismo, se determinó una tasa media de multiplicación cercana a cuatro, lo que significa que cada brote puede originar unos cuatro nuevos brotes en cada ciclo de cultivo. Esta capacidad de multiplicación constituye una de las principales ventajas de la técnica, ya que permite incrementar rápidamente la disponibilidad de plantas y acelerar la producción de material vegetal.

Dentro del proceso de producción son los trabajos que se realizan en enraizamiento y aclimatación. Uno de los desafíos más importantes en la micropropagación de especies leñosas como el arándano es lograr una adecuada formación de raíces y una exitosa adaptación de las plantas a las condiciones de invernadero.

Con este objetivo, se evaluaron diferentes estrategias de enraizamiento ex vitro mediante la aplicación de tratamientos hormonales destinados a estimular la formación radicular. Los resultados permitieron generar plantas con un adecuado desarrollo de raíces y alcanzar porcentajes de aclimatación comprendidos entre el 75% y el 80%, dependiendo del genotipo evaluado.

Actualmente, los trabajos continúan enfocados en optimizar el enraizamiento in vitro, una alternativa que podría contribuir a reducir los tiempos de producción, simplificar etapas del proceso y mejorar aún más la eficiencia general del sistema de propagación.

Una vez superada esta etapa, los tejidos vegetales ingresan a la fase de multiplicación, durante la cual se generan nuevos brotes, que permiten aumentar progresivamente la cantidad de plantas disponibles. Finalmente, las plantas obtenidas son inducidas a formar raíces y posteriormente se someten a un proceso de aclimatación para adaptarlas gradualmente a las condiciones ambientales externas al laboratorio.

Durante los últimos años, la sección Biotecnología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) ha logrado optimizar las condiciones de establecimiento, multiplicación y enraizamiento para cinco genotipos de arándano, obteniendo resultados altamente satisfactorios. Los protocolos desarrollados permitieron alcanzar porcentajes promedio de establecimiento cercanos al 80%, reflejando la eficiencia de las metodologías implementadas y la calidad del material vegetal utilizado.

Asimismo, se determinó una tasa media de multiplicación cercana a cuatro, lo que significa que cada brote puede originar unos cuatro nuevos brotes en cada ciclo de cultivo. Esta capacidad de multiplicación constituye una de las principales ventajas de la técnica, ya que permite incrementar rápidamente la disponibilidad de plantas y acelerar la producción de material vegetal.

Dentro del proceso de producción son los trabajos que se realizan en enraizamiento y aclimatación. Uno de los desafíos más importantes en la micropropagación de especies leñosas como el arándano es lograr una adecuada formación de raíces y una exitosa adaptación de las plantas a las condiciones de invernadero.

Con este objetivo, se evaluaron diferentes estrategias de enraizamiento ex vitro mediante la aplicación de tratamientos hormonales destinados a estimular la formación radicular. Los resultados permitieron generar plantas con un adecuado desarrollo de raíces y alcanzar porcentajes de aclimatación comprendidos entre el 75% y el 80%, dependiendo del genotipo evaluado.

Actualmente, los trabajos continúan enfocados en optimizar el enraizamiento in vitro, una alternativa que podría contribuir a reducir los tiempos de producción, simplificar etapas del proceso y mejorar aún más la eficiencia general del sistema de propagación.